El año que nos maquillamos peligrosamente, por John Queras

Corrector en stick, de Tom Ford for Men
Corrector en stick, de Tom Ford for Men, 46 €.

La industria del color lleva décadas intentado reclutar a los hombres para su causa. Y, hasta ahora, siempre ha pinchado en hueso. Jean Paul Gaultier y la soberbia línea Monsieur, Guerlain y la interpretación pour homme de sus míticos polvos bronceadores Terracotta o el icónico Touche Éclat, de Yves Saint Laurent, en versión masculina son solo algunos ejemplos de excelentes productos que pasaron completamente desapercibidos o, en el peor de los casos, se discontinuaron. Las razones de por qué estos lanzamientos no triunfaron en su momento son diversas y variadas. La más extendida se decanta por los prejuicios como la causa principal, aunque yo creo no es la única ni la más importante. Para mí, el problema fundamental es la aplicación.

Polvos compactos Men Cover Mat, de Bronx Colors
Polvos compactos Men Cover Mat, de Bronx Colors, 11,99 €.

El manual de uso de una crema facial es bien sencillo: no hace falta tener un máster en ingeniería aeronáutica para extenderla por el rostro. En cambio, el de una máscara de pestañas, un iluminador o unos polvos matificantes es más complicado y, para utilizarlos correctamente, es necesario entender y dominar las técnicas y fundamentos que rigen el mundo del maquillaje. De hecho, aplicarse un corrector sin unos conocimientos previos entraña los mismos riesgos que conducir por primera vez: si el profesor de autoescuela no te indica qué hacer, el accidente está asegurado.

Máscara de pestañas, de MMuk Man
Máscara de pestañas, de MMuk Man, 24 €.

Los pocos hombres que se han atrevido a cruzar la frontera son, en su mayoría, artistas. A Bunbury se les ha visto en muchas ocasiones con las uñas pintadas y Prince (que Dios lo tenga en su gloria) no salía de casa sin un toque de colorete en las mejillas. Aunque es un hecho que el make up for men todavía no ha llegado masivamente a la calle, también es cierto que, en este año recién estrenado, la tendencia tiene pinta de cambiar. Por eso, desde aquí invito a marcas, distribuidores y maquilladores a que pongan a nuestra disposición las herramientas básicas para que empecemos a comprender los principios del arte de maquillar y vayamos, poco a poco, perdiendo el miedo a lo desconocido.

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