egészségügyi ellátáshoz való hozzáférés http://onlinetablettak.com/ Palo alto orvosi Alapítvány munkahelyek

Sin uñas ni dientes, por Juan Luis Cano

Por el 15 noviembre, 2013
Uñas mordidas
Una de las facetas en las que destaco muchísimo, aunque no me gusta alardear, ya lo sabéis, es la de guitarrista. Si bien es cierto que comencé a aprender a tocar la sonanta ya mayorcito, con casi cuarenta, también es innegable que he llegado a un grado de excelencia en la interpretación que resulta impresionante. Esto no sería de interés en el post de hoy si no fuera porque me dispongo a hablar de las uñas.
 
Todo guitarrista de flamenco que se precie debe tener unas uñas largas y bien cuidadas y ahí es en lo único que fallo como genio innegable del instrumento, porque como pasé muchos años de mi vida comiéndomelas ahora las tengo hechas una mierda. A partir de cierta longitud la uña se me enrosca como el rabo de los chuchos, se me abren por los laterales como su fuesen alas pedunculares y debo reconocer, aunque me duela, que son de ínfima calidad, porque se me quiebran fácilmente al haber perdido consistencia y me las tengo que pegar con superglú.
 
Hay métodos conocidos por todos los que sufren este mal del “comedor de uñas” compulsivo. Ya saben, ungüentos que saben a rayos cada vez que te aproximas la uña a la boca y te roza con el labio o el “como te vuelva a ver morderte las uñas te meto un bofetón que te vuelvo la cara del revés” muy utilizado con los niñ@s, el unte con guindilla… Pero si uno es devorador de uñas profesional cualquier táctica, a la larga, resulta ineficaz.
 
- ¡Joselín deja de morderte las uñas que te vas a llegar al muñón!
- Déjame, mama, que tengo examen de “mates” y estoy “mu” nervioso.
- ¿Y por qué no estudias en vez de ponerte nervioso solamente?
- Me voy a sacar al perro.
- Lo que te voy a sacar son las muelas de un sopapo como suspendas otra vez.
 
Tras el portazo, la criatura seguirá mordiéndose las uñas como un poseso y aunque pasados los años y los exámenes abandone la manía, puede ser que ya sea tarde y que las consecuencias sean irreversibles como los chubasqueros.
 
- Esos son reversibles.
- Bueno, pues entonces no vale el ejemplo, pero se me entiende ¿No?
.
- Pues eso.
 
¿Cuántas veces hemos visto a chicas monísimas, guapísimas y elegantísimas con unas manos con dedos como porras? Pues es por el vicio de la mordedura digital. Y añado, si además de las uñas te comes los padrastros o incluso vas más allá y te aplicas a las carnecitas callosas de alrededor de la uña… Mmmmmmm, es que se me hace la boca agua sólo de recordarlo. Y eso que desde que soy genial guitarrista ya no… Pero queda en la memoria. Es como con el sexo… ¡Qué recuerdos! A lo que voy es a que como seas de los de los padrastros y la carnecita ya olvídate, tendrás el extremos de los dátiles como la capucha del rotulador del bingo. Y otra cosa, de tanto morder y morder y tener que afinar para que no se te escape la pieza y el diente resbale y chirríe con el otro, termina por irse la capa de esmalte y te destrozas los paletos, o sea los dientes delanteros, que se quedan mucho más sensibles a .
 
Para no morderse las uñas lo mejor es beber mucha agua, comer chicle, ponerte unas de porcelana, hacer respiraciones profundas cada vez que te de la ansiedad uñil y ser muy buena persona. Esto último no tiene mucho que ver, pero nunca sobra. Bueno, se me olvidaba y ser consciente del gusto que da rascarse.
Juan Luis Cano

Acerca de Juan Luis Cano

Periodista, escritor y la mitad de Gomaespuma. @juanluiscano.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>