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LECCIÓN 93: LA REBELIÓN DE LAS MÁQUINAS

Por el 2 agosto, 2013

Llevo unos días con la mosca detrás de la oreja. Pese a no disponer de pruebas físicas que avalen mi teoría, tengo la sensación de que las beauty tools se han puesto en mi contra. Todo empezó cuando me fui de vacaciones. Para ahorrar espacio en el neceser, decidí no llevarme ningún gadget de belleza. Entre los solares, el aftersun, el contorno de ojos y la exfoliante tenía cubiertas las necesidades cosméticas básicas y no quería sobrecargar la maleta con un peso extra. Una decisión que en principio parece de una lógica aplastante, pero que al final se ha convertido en un error fatal. En mi ausencia, las máquinas deben de haber estado conspirando porque desde que regresé he sufrido una serie de fenómenos inexplicables. 
 
A mi vuelta, y tras casi dos semanas sin afeitarme, lucía una barbuza curiosa. Así que lo primero que hice fue enchufar el recortador facial Touch Control de Remington (70 €) para devolver tanto el bigote como la perilla a un estado más digno. Al encenderlo e iluminarse la pantalla táctil, en lugar de los datos sobre la velocidad y la longitud del corte que ofrece siempre, leí claramente, aunque solo fuese durante un nanosegundo, Fuck U. Me entró la risa y lo achaqué a una divertida coincidencia provocada por una batería descargada. Pero nada más lejos de la realidad. En cuanto me lo acerqué a la cara, el peine motorizado se volvió loco y las láminas de titanio transmutaron en fauces de tiburón. Chucky, el barbero asesino es su apodo desde entonces.
 
El segundo susto me lo dio el secador SM Profesional de Termix (50 €, en salones de peluquería). Tras ducharme y lavarme el melenón por la noche, cosa que no suelo hacer pero hacía un calor insoportable, me disponía a darme un pasadita de aire caliente. No soy yo muy de secadores, pero como decía mi abuela, si te acuestas con el pelo mojado te levantas resfriado. Así que lo puse en el nivel de calor más bajo (tiene tres) y antes incluso de presionar el botón, intentó ahorcarme sin previo aviso con su cable profesional de dos metros y medio. Un oportuno apagón general me salvó el pellejo.
 
Sí, mi cuarto de baño se estaba convirtiendo en el sótano de Stephen King, pero soy del Atleti y he visto cosas peores. Además me moría (casi literalmente) de ganas de probar el nuevo Micro Pedi Man, de Emjoi (40 €), un dispositivo que elimina al instante la piel dura y reseca de los talones y las plantas de los pies. Y de esto tenía yo para dar y tomar porque me he pasado los días de asueto en plan salvaje, esto es, descalzo a todos lados. En cuanto lo puse en marcha, su rodillo a base de microminerales y que gira 30 veces por segundo, decidió que mis callos no le interesaban y se lanzó directamente a la ingle. “Hasta aquí hemos llegado” y metí las tres máquinas en una bolsa de viaje y nos fuimos los cuatro de picnic a Madrid Río. Hicimos las paces y ahora nos llevamos divinamente. Pero recordad: si todavía no os habéis ido de vacaciones, ni se os ocurra dejar en casa las beauty tools. Las consecuencias pueden ser imprevisibles.
John Queras

Acerca de John Queras

Es el encargado de probar la cosmética, los perfumes y los tratamientos masculinos.

2 Comments

  1. Julieta Barado

    4 agosto, 2013 at 01:24

    Muy lindo blog! Soy nueva en el universo de los bloggers, hace unos días creé mi blog! Me encantaría que le eches un vistazo, muchas gracias! Julieta
    http://thetrendalist.blogspot.com.ar/

  2. mey

    5 agosto, 2013 at 16:11

    me estoy partiendo de risa con el post. felicidades!

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